Mi primer amor

Esta semana le toca a “Mi primer amor”. Es la canción que abre el disco y sin duda una de las más melancólicas, una amiga me confesó que había llegado a llorar escuchándola. Pretende ser un retrato de otra época aparentemente más feliz. Tiempos de andar tomando el sol por los parques sin horarios ni cortapisas, con esa ingenuidad que espanta las responsabilidades. Y el amor que es especial por el único motivo de ser el primero, uno no sabe todavía lo que se viene encima, no lleva una armadura de clavos ni un cuchillo entre los dientes. Entonces no importa si la otra persona está un poco loca, simplemente confiamos, como náufragos, libres como deberían ser siempre los hombres y las mujeres. Luego la vida te va endureciendo, te llevas hostias y descubres que sólo en el cine ganan los buenos. Que la realidad no es tan simple y que el final feliz hay que inventárselo. En la canción se expresa esta revelación hacia el final cuando atronan las guitarras eléctricas y el contundente “A la mierda por primera vez” que deja entrever que habrá más veces, y que todas repetirán el ciclo “tuve amor, tuve miedo y a la mierda”. Supongo que la gracia de las relaciones también es ésa, volverse a emocionar casi tan intensamente para luego tropezar siempre con idénticas piedras. Al fin y al cabo, ya lo dijo Raffaella: “En el amor todo es empezar”.

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Lucía y el viento

Hoy os dejo un cuento en verso que he escrito. Para ser honesto es una canción frustrada. ¿Cuento frustrado? Ya me comentaréis…

LUCÍA Y EL VIENTO

Lucía tiende la ropa
delante de la ventana,
y algo en su pecho galopa,
su corazón se huracana.

El día empieza
gris, igual que su tristeza.
Por las ciudades
ve llover sus soledades.
Hay tempestades en su cabeza,
mil falsedades y una certeza:

“Pasará el temporal, lo presiento,
vendrá un amante
que no se espante
ni eche a volar, volar… como el viento.”

Luego con cara de boba,
de boba triste Lucía,
ve cómo el viento le roba
las bragas mientras tendía.

La brisa marca
el compás que las embarca
y las deporta
dejando a la gente absorta
y cuellicorta por la comarca,
no son de marca pero… ¡qué importa!.

Pasará el temporal lo presiento
vendrá un amante
que no se espante
ni eche a volar, volar… como el viento.

Y así prosiguen su viaje
sobre los campos de España,
hasta dar con el ramaje
de un árbol de la montaña.

Cosa inaudita
ver un árbol que se excita,
y en vez de flores
da simpáticos señores
con pormenores, cara bonita,
buenos valores y algo de guita.

Tanto rezar dio su fruto,
o más que un fruto quinientos
hombres de aspecto impoluto
que van bebiendo los vientos

hasta su piso
donde llaman de improviso,
y abre la puerta
Luci boqui y “pierniabierta”,
y ante su oferta de compromiso,
piensa “estoy muerta en el paraíso”.

Pasará el temporal…

Y entran y dicen algunos:
“Tendrás perfecta la casa
y en cama tus desayunos”
mientras la mopa otro pasa.

tioweno

Y en cuanto al goce
no la dejan que solloce,
cuando les llama
de uno en uno hacia su cama
y si se inflama de doce en doce,
y se conoce que a todos ama.

Pasará el temporal…

Y desde entonces hay clubes
de chicas fans de Lucía,
fíjate bien en las nubes
si el viento sopla algún día,
verás volar lencería.

No es que la quisiera demasiado…

pero en fin, ella tenía algunas ocurrencias graciosas y yo cierta capacidad para la risa… Tenía ojos brillantes y un alto nivel de tolerancia hacia mí. También hacia otras personas. Tenía una forma de vestir lo suficientemente decente para ir a cenar a casa en nochebuena (aunque esto no me importara mucho). Tenía formas bonitas y femeninas, una voz que podría dejarse escuchar durante décadas sin hacer chirriar los oídos (y esto sí es importante, porque tengo orejas y demás). En lo referente al sexo… ¿qué puedo decir? Ella tenía dos pechos y yo dos manos. Los dos teníamos más cosas en lo referente al sexo, pero no quiero ser soez.

Encajaban a la perfección, masculino y femenino, nuestros miembros respectivos.

Ocurrió como por error, como suceden las grandes y las pequeñas historias. Simplemente se cruzaron nuestros caminos y decidimos seguir juntos de forma natural.

Al menos un trecho… porque claro, uno se enamora de las ideas y no de las personas. Mi idea estaba en algún otro lado, un lugar donde todo el mundo había estado alguna vez y yo no. Un edén, un ideal, un lago de los cisnes… Conceptos que la mayoría hemos adquirido gracias a un sistema, una educación determinada, la cigarra y la hormiga, los tres cerditos (¡construye una casa, cerdo, no toques la flauta ni cantes “¿quién teme al puto lobo feroz?”!). Películas del guarro de Walt Disney y esa de “En Busca del Valle Encantado”…  Conceptos como “no importa lo que tengas que esforzarte, si sigues buscando encontrarás El Dorado”, “el trabajo os hará libres”, “reza y sacrifícate, ¡te espera el cielo, hermano!”…

El tiempo va haciendo que esos ideales acaben siendo una ceguera que te impide mirar por la ventanilla y disfrutar del camino. Mi película favorita de la factoría Disney es “El jorobado de Notre Damme”, porque en ésta al menos el protagonista no pilla cacho por mucho que se lo curre (si el amigo Walt levantase su congelada cabeza…).

El pagafantas de Notre Damme.

Yo partí en busca de mi lago de los cisnes, y al volver la vista observé que lo había dejado atrás. La vi a lo lejos en la distancia. Ella entonces tenía dos alas… y yo dos manos.

50 sombras de Sasha Grey

Sasha Grey es una actriz de cine porno, lo digo por aclarar, porque sé que probablemente no la conocíais (aunque una vez tuve un amigo que aseguraba ver porno en internet!!).

Sasha Grey. Con esos tacones es capaz de subir las más erectas… ejem, empinadas escaleras…

El caso es que esta chica me ha inspirado no pocas composiciones… últimamente ando cantando mucho una titulada Sombras de Grey (la tenéis al final de este post). La canción relata lo que pasa cuando un hombre está viendo porno y entra su novia súbitamente en la habitación (como habéis imaginado el tipo es mi amigo, el de antes… y como estaréis suponiendo la cosa no acaba muy bien). No quiero destriparos la canción, sólo diré que Sasha Grey es una actriz capaz de hacer volar la imaginación. No me refiero sólo a lo evidente, sino que tiene un puntito especial. Sus ojos, sus gestos… Supongo que me sucede con ella lo que a millones de mujeres con Christian Grey (el protagonista de las cincuenta sombras de ídem), te seduce, te atrapa, pero al fin y al cabo, es ficticio (o inalcanzable, una sombra en cualquier caso). Y eso que me consta que muchas amigas tras leer el libro se han visto decepcionadas por sus parejas al verles incapaces de estar a la altura del tal Grey. Ellos, como es normal, han devorado el libro voraces y se han comprado un traje de cuero y una fusta. Ellas, al verles de esa guisa, han perdido definitivamente el contacto con la realidad y sólo sueñan con el misterioso hombre apuesto de la novela.

Cincuenta sombras de Grey ya se vende con todo el kit del buen sado-masoquista

Y es que Christian a pesar de ser un poco “guarreras” (tira de esposas a la mínima) resulta todo un caballero, protector y tierno a partes iguales. Sasha sin embargo, tiene un lado más salvaje y si se juntaran alguna vez estos dos, probablemente el seductor del best seller acabaría hecho un trapo. ¡Bravo por la actriz!

Encuentros imposibles aparte, Sasha ha dejado oficialmente el mundo del porno y se ha hecho escritora, incluso enseña a los niños las virtudes de la lectura desde pequeños.

Sasha Grey cual “mosquita muerta” por las escuelas estadounidenses.

No seré yo quien reniegue de los placeres que ofrece la buena literatura, pero como diría Brassens, buscar en ello un afrodisíaco, no, eso es una utopía… y que me perdone doña E. L. James pero donde esté lo audiovisual…. Además, podéis llamarme escrupuloso, pero la literatura erótica siempre me ha producido cierto prurito, sobre todo cuando empiezan las descripciones detalladas de jugos y fluidos, algo que no suele faltar. En fin, querida Sasha, muchos son los que te echarán de menos. Aquí va el pequeño homenaje de los Factotum, “Sombras de Sasha Grey”:

No olvidéis dejar una respuesta!!