¡A falta de un tema para acabar el disco!

Aunque últimamente parezca que estamos de retiro espiritual seguimos en activo. No hemos dejado de producir, lentos pero seguros. ¿El resultado? (redoble de tambores…) ¡¡¡El disco!!! Pues sí, nuestras cacareadas Doce canciones de amor y/o sexo se encuentran ya en fase de postproducción, a falta de un solo tema. Nuestra intención es darle una maquetación bonita y cuidada pero en las próximas semanas podría estar acabado…

Esta tarde por primera vez he hecho el ejercicio de escuchar todas las canciones del tirón y por el orden en que irán en el disco. Me he sentido como un rey: lleno de orgullo y satisfacción.

No, en serio, he estado recapitulando todo lo que nos ha supuesto este pequeño periplo musical que comenzamos hace unos años, primero los dos hermanos y luego con “Javi Hombre-orquesta”. Sin olvidar nuestros comienzos como Pantagruel.

Nuestro amigo Santy Pérez fue quien nos animó a presentar en público nuestras primeras canciones.

Han sido muchas horas de guitarreo, de wordreference y diccionario de rimas, muchos enfermizos debates alrededor de una palabra de más o de menos dentro de un verso. Y después a ensayar, a estrenar y a descartar en la mitad de los casos. Nos hemos pegado algún batacazo y hemos tenido altibajos,  crisis de autoestima, y hasta peleas. Hemos palmado pasta y probablemente hecho el ridículo más de una vez (eso se nos da de maravilla).

El padre Carrasco no logró consumar el exorcismo el día de Halloween en El Rincón.

¿Qué conclusión saco? Pues que no cambiaría por nada del mundo todas las experiencias que he tenido la oportunidad de vivir con vosotros, nuestros amigos. Los que nos apoyáis y los que creéis en nosotros, los que simplemente habéis sonreído escuchándonos, mil gracias por estos años de diversión.

¿Y ahora qué? Creo que hablo en nombre del grupo si digo que nos encontramos con más fuerzas que nunca para seguir compartiendo grandes momentos. Siento este disco como un pequeño testimonio de esta primera etapa y un punto de inflexión para seguir creciendo hacia la vida misma. Doce canciones rigurosamente filtradas que creo que representan lo mejor que hemos hecho, lo que no sé si es mucho decir, pero ahí están para que juzguéis, este disco es vuestro.

Hemos decidido regalaros nuestro trabajo, os pertenece por derecho. Dicen que lo que es gratis no se valora pero vosotros nunca nos habéis cobrado, aunque hubiésemos estado encantados de pagaros muchas noches.

¡Mil gracias!

Eso sí, sólo os pedimos una cosa que es muy importante… ¡escuchadlo, por favor! ¡Preferiblemente una y otra vez, hasta que os sangren los oídos! Y después, si os ha gustado difundidlo todo lo que podáis, mandádselo a vuestros amigos, colgadlo por las redes, dadle likes y mierdas de esas, en definitiva hablad siempre como que somos la hostia, no os cortéis. Y si no os mola, no hace falta que mintáis, simplemente decid que preferís guardaros vuestra opinión al respecto e instad a la gente a que lo escuche por sí misma, si puede ser en directo mejor.

En fin, chicos, seguiremos informando, ¡próximamente habrá buenas noticias…!

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La cena de los biólogos

El otro día estuve cenando con mis amigos biólogos. Como hacía algún tiempo que no nos juntábamos, la conversación rondaba en torno a los diferentes proyectos de futuro en que cada uno andaba inmerso. Varios reconocimos no tener muy claro qué iba a ser de nosotros si las cosas no cambiaban (las cosas no tienen nada de pinta de cambiar). Otros que estaban metidos en becas, y algunos que se marchaban fuera de España en busca de nuevas oportunidades.

Cuando llegaron los postres alguien me preguntó si seguía con “eso de la música”. Me limité a decir que sí, ahorrándome esta vez la coletilla habitual: “pero es sólo un hobby, nada serio” (como si pidiera perdón, con cara de perrillo apaleao). Así que mi interlocutor insistió:

– ¿Realmente crees que te puedes ganar la vida con eso?

En ese momento me pareció que se hacía el silencio y que todos los comensales se volvían para mirarme, como esperando inquisitivos mi respuesta, pero puede que esto solo fuera producto de mi mente nublada por el vino.

Permanecí pensativo unos segundos.  Me di cuenta de que respondiera lo que respondiera tenía muchas posibilidades de quedar como un gilipollas…

Se me vino a la cabeza la canción de Santy Pérez “¡La música no!, ¡la música NO!, ¡la música NO, ¡¡NO da de comer!!”.

No sé porqué, recordé mis primeros años en la universidad. Mi plan era encontrar un buen trabajo que me permitiera además, dedicar tiempo libre a mis canciones y poemas. No esperaba que la crisis me fuera a dejar en este perpetuo estado de salto al vacío. Al menos en eso no estaba solo. Pensándolo bien, todos habíamos estado planeando detalladamente cómo sería nuestro futuro, qué casa nos íbamos a comprar, qué coche, cuántos hijos, etcétera… y todo… ¿para qué? Nuestras ilusiones habían sido dinamitadas de un plumazo por las razones macro-económicas más peregrinas, y ahora nos veíamos en la inestabilidad total, en el corto plazo, en los curros basura, a salto de mata…

Mi discurso mental iba a toda pastilla cuando fui consciente de que la gente seguía
mirándome, esta vez con una mezcla de curiosidad e hilaridad…

-Se ha quedao pillao…- comentaron. Al final contesté:

– Bueno, creo que en este punto tengo las mismas probabilidades de ganarme la vida como biólogo que como músico, es decir, ínfimas. Así que al menos, voy a intentarlo con lo que más me gusta…

Salí del aprieto, parecieron quedar satisfechos y la conversación siguió por otros
derroteros hasta el final de la velada, que por lo demás resultó de lo más agradable. Desde entonces le he estado dando vueltas a algunas cosas.

¿De verdad era tan importante lo de la casa, el coche, los hijos, el contrato fijo…? ¿Realmente era eso lo que necesitábamos? No lo sé, a lo mejor sí. 

El caso es que tengo una amiga que después de terminar su carrera con las mejores calificaciones está vendiendo sus diseños decorativos por internet, y creo que se encuentra más feliz que nunca, aunque es algo que jamás se le hubiera ocurrido si no se hubiera visto arrinconada por la situación.

En fin, sé que quizás suena muy ingenuo todo eso de reinventarse, desarrollar la
creatividad, perseguir los sueños…No voy a dar ningún consejo, porque cada quien es un mundo y bastante tiene uno ya con mantenerse optimista con la que está cayendo.

Pero he llegado a la conclusión de que prefiero seguir con trabajos basura que me reporten lo justo para vivir, mientras le dedico todas mis energías y empeño a lo que realmente me apasiona. Aunque sea la tarea menos rentable, aunque sea perder el tiempo, aunque no valga para nada. También he decidido dejar de avergonzarme por ello.

Prefiero verme tocando en la calle (Botella mediante) que seguir puerta tras puerta, mendigando el trabajo de mis sueños que puede que nunca aparezca, pidiendo perdón por existir, incomodando al personal que resopla mientras echa mi currículum al montón y me mira con pena y condescendencia.

Y si me preguntan a qué me dedico, le daré la vuelta a los factores para contestar con orgullo: “Soy escritor de canciones, eso sí, dedico mi tiempo libre a sacarme unas pelillas currando en el Mercadona, pero es sólo un hobby, nada serio.”

Nos han condenado a un mundo de incertidumbre, tendremos al menos que
tirar los dados, “Roll the dice“. Bukowski vivió prácticamente como un vagabundo durante muchos años, le duraban los trabajos menos de un mes, casi como nos pasa ahora, y mientras tanto no dejó de escribir y de enviar sus poemas a todas partes. Porque era lo único que sabía hacer, lo único que de verdad le llenaba. Todavía sus versos nos empujan a saltar a lo desconocido, a ser valientes y a no claudicar hasta llegar al final del camino…

“Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
De otro modo, no empieces siquiera.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
Tal vez suponga perder novias, esposas,
parientes, empleos y quizá la cabeza.
Ve hasta el final.
Tal vez suponga no comer durante 3 o
4 días.
Tal vez suponga helarte en el
banco de un parque.
Tal vez suponga la cárcel,
Tal vez suponga mofas, desdén,
aislamiento.
El aislamiento es la ventaja,
todo lo demás es un modo de poner a prueba tu
resistencia, tus auténticas ganas de
hacerlo.
Y lo harás a pesar del rechazo y las
ínfimas probabilidades
y será mejor que cualquier otra cosa
que puedas imaginar.
Si vas a intentarlo ve hasta el final.
No hay sensación parecida.
Estarás a solas con los
dioses y las noches arderán en
llamas.
Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final.
Hasta el final.
Llevarás las riendas de la vida hasta
la risa perfecta, es la única lucha digna
que hay.”