Ladrones

Recibir la llamada del repartidor de Correos y verle entrar con esas preciosas cajas de cartón que contenían nuestro disco ha supuesto uno de los momentos más felices de mi vida. Nunca me he sentido más orgulloso de mi nombre que cuando el tipo gruñó “firme aquí”. Esta primera generación de canciones se merecía un formato a la altura y es un milagro que lo hayamos conseguido con creces, dada nuestra falta de medios y dispersión natural.

Pero empecemos por lo obvio, para nosotros tener un disco significa que por fin podemos ponerle cara a lo que llevamos haciendo los últimos años. Que si humor o poesía, que si acústico o eléctrico, que si cerveza o cubata… Pues ahí está, sea lo que sea, ahí está.

Los amigos que ya lo han escuchado nos han transmitido muy buenas sensaciones. Lo mejor que podemos decir nosotros de “canciones de amor y/o sexo” es que nuestro trabajo queda perfectamente representado (salvo los matices propios del directo, obviamente). Podéis creerme cuando digo que estamos más que satisfechos (si no fuera así no escribiría un post como éste).

Y éste, es el primero de una serie donde voy a contaros lo que significa para mí cada tema y por qué hemos decidido que esté. Esta semana le toca a “Ladrones”.

“Ladrones” es la única canción con temática explícitamente política del disco. Todas nuestras letras parten de una experiencia personal que nos afecta en un sentido más o menos profundo. La gravedad del trance que España está atravesando ha llegado a afectarnos de tal manera que nos parecía ineludible volcar nuestra opinión al respecto sin eludir nombres ni apellidos. Compuse la canción en dos o tres tardes intensas mientras se sucedían los escándalos de corrupción en el televisor. Traté de recoger la sensación de impotencia y de rabia que muchos sentimos, al ver cómo nos roban literalmente y se van de rositas. Lo difícil fue llevar este tema tan preocupante a nuestro terreno, al estilo Factotum Madrid Le escribí a Mario unos versos para que los cantara con la voz de Rajoy. Javi captó enseguida que se trataba de un tema muy rock y que pedía distorsión en las guitarras eléctricas. Después de unos cuantos ensayos interrumpidos por las risas, conseguimos que fuera sonando hasta dejarlo tal y como está en el disco. No es sólo un grito de protesta contra los políticos y gente del poder, también es una llamada a la acción contra quien se aprovecha de la desgraciada situación para medrar empeorando aún más las cosas. Somos más de seis millones y ellos sólo unos ladrones.