Dieciséis

Este tema ha vivido muchos botellones y ha sido cantado en ciertos estados lamentables. Imposible no pensar en mi vieja pandilla de amigos cada vez que canto esta canción. Es de las más antiguas del disco y me remite a mi juventud temprana. A todos mis amigos les ha tocado alguna vez hacerme de coristas y me gusta pensar que algo de ellos se ha quedado en la canción. Para escribirla me inspiré en nuestras noches por Huertas, cuando salíamos con grandes expectativas que normalmente se iban desinflando hasta el amanecer. Admito que tiene mucho de fantasía sexual adolescente y un poco de sucesos reales algo distorsionados, eso sí. Me parece que es un tema divertido producto de una época divertida. Está dedicado a todos ellos, saben quiénes son.

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El lago de los cisnes

Esta canción se puede resumir en “no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes”. Habla de esa necesidad tan mezquina que tenemos a veces las personas de comparar siempre a nuestra pareja con la de la mesa de al lado. A veces, sin darnos cuenta nos dejamos arrastrar por lo que opina el vecino o el absurdo anuncio de Axe. La experiencia nos demuestra que es fácil caer en esas trampas y cuando nos arrepentimos ya no suele haber marcha atrás. Nos cuesta aceptar que no existen los príncipes azules ni las princesas disney, sólo gente que nos quiere y a la que queremos, con sus defectos claro, pero lo bonito es recorrer juntos el camino hasta llegar a aceptar al otro tal como es. A veces por partir en busca de un inexistente lago de los cisnes dejamos de lado lo que tenemos más cerca, incluso llegamos a pensar que es un pato, cuando suele tratarse de el único cisne verdadero de todo el lago.

Mujeres de vida alegre

Ésta es la única canción del disco cuya letra ha sido adaptada de otra canción original. Aunque no somos muy amigos de las versiones, sí nos gusta a menudo adaptar al español a autores de otras lenguas, como las que tenemos de Cohen. Suelo escribir estas canciones como un juego, para pasar el tiempo cuando ando escaso de ideas propias. Cuando se trata de George Brassens es un poco diferente por dos razones. Por un lado el gran respeto que me merece este autor, y por otro el nivel de exigencia que implica reproducir en otro idioma esas métricas y rimas tan precisas sin distorsionar demasiado el mensaje. Cuando hablamos de Brassens no deja de sorprenderme cómo canciones que fueron escritas hace más de 50 años, no sólo siguen de rabiosa actualidad, sino que aún, a estas alturas de la película, nos resultan altamente subversivas. Eso pensé cuando comencé con “La complainte des filles de joie” que es el tema que nos ocupa. Desde tiempos de Brassens, el tema de la prostitución y la problemática asociada sigue siendo un tabú que nadie parece querer atajar. Sólo a veces se pretenden establecer tímidas medidas, generalmente salpicadas de altas dosis de hipocresía y moral judeocristiana. Mientras tanto la parte débil, las prostitutas, siguen siendo pasto de las mafias que las explotan, sin ninguna cobertura social, y teniendo que esconderse para ejercer su trabajo. En fin, que estamos en el siglo XXI y no hemos avanzado hacia una situación más razonable. Quizás si en lugar de perseguir y poner trabas a la gente que trata de buscarse la vida se ofrecieran alternativas y simplemente se dejara en paz a aquellas que libremente hayan decidido dedicarse a ello (que también las hay) el problema sería un poco menor. Pero será difícil mientras nuestros gobernantes sigan teniendo la cabeza y la entrepierna llenas de prejuicios.

Mi primer amor

Esta semana le toca a “Mi primer amor”. Es la canción que abre el disco y sin duda una de las más melancólicas, una amiga me confesó que había llegado a llorar escuchándola. Pretende ser un retrato de otra época aparentemente más feliz. Tiempos de andar tomando el sol por los parques sin horarios ni cortapisas, con esa ingenuidad que espanta las responsabilidades. Y el amor que es especial por el único motivo de ser el primero, uno no sabe todavía lo que se viene encima, no lleva una armadura de clavos ni un cuchillo entre los dientes. Entonces no importa si la otra persona está un poco loca, simplemente confiamos, como náufragos, libres como deberían ser siempre los hombres y las mujeres. Luego la vida te va endureciendo, te llevas hostias y descubres que sólo en el cine ganan los buenos. Que la realidad no es tan simple y que el final feliz hay que inventárselo. En la canción se expresa esta revelación hacia el final cuando atronan las guitarras eléctricas y el contundente “A la mierda por primera vez” que deja entrever que habrá más veces, y que todas repetirán el ciclo “tuve amor, tuve miedo y a la mierda”. Supongo que la gracia de las relaciones también es ésa, volverse a emocionar casi tan intensamente para luego tropezar siempre con idénticas piedras. Al fin y al cabo, ya lo dijo Raffaella: “En el amor todo es empezar”.

Ladrones

Recibir la llamada del repartidor de Correos y verle entrar con esas preciosas cajas de cartón que contenían nuestro disco ha supuesto uno de los momentos más felices de mi vida. Nunca me he sentido más orgulloso de mi nombre que cuando el tipo gruñó “firme aquí”. Esta primera generación de canciones se merecía un formato a la altura y es un milagro que lo hayamos conseguido con creces, dada nuestra falta de medios y dispersión natural.

Pero empecemos por lo obvio, para nosotros tener un disco significa que por fin podemos ponerle cara a lo que llevamos haciendo los últimos años. Que si humor o poesía, que si acústico o eléctrico, que si cerveza o cubata… Pues ahí está, sea lo que sea, ahí está.

Los amigos que ya lo han escuchado nos han transmitido muy buenas sensaciones. Lo mejor que podemos decir nosotros de “canciones de amor y/o sexo” es que nuestro trabajo queda perfectamente representado (salvo los matices propios del directo, obviamente). Podéis creerme cuando digo que estamos más que satisfechos (si no fuera así no escribiría un post como éste).

Y éste, es el primero de una serie donde voy a contaros lo que significa para mí cada tema y por qué hemos decidido que esté. Esta semana le toca a “Ladrones”.

“Ladrones” es la única canción con temática explícitamente política del disco. Todas nuestras letras parten de una experiencia personal que nos afecta en un sentido más o menos profundo. La gravedad del trance que España está atravesando ha llegado a afectarnos de tal manera que nos parecía ineludible volcar nuestra opinión al respecto sin eludir nombres ni apellidos. Compuse la canción en dos o tres tardes intensas mientras se sucedían los escándalos de corrupción en el televisor. Traté de recoger la sensación de impotencia y de rabia que muchos sentimos, al ver cómo nos roban literalmente y se van de rositas. Lo difícil fue llevar este tema tan preocupante a nuestro terreno, al estilo Factotum Madrid Le escribí a Mario unos versos para que los cantara con la voz de Rajoy. Javi captó enseguida que se trataba de un tema muy rock y que pedía distorsión en las guitarras eléctricas. Después de unos cuantos ensayos interrumpidos por las risas, conseguimos que fuera sonando hasta dejarlo tal y como está en el disco. No es sólo un grito de protesta contra los políticos y gente del poder, también es una llamada a la acción contra quien se aprovecha de la desgraciada situación para medrar empeorando aún más las cosas. Somos más de seis millones y ellos sólo unos ladrones.