Acerca de Factotum Madrid

Somos dos hermanos de Madrid, escribimos canciones con toques de humor e ironía. En este blog compartiremos ideas, experiencias y todo aquello que de alguna manera acaba haciéndose presente en las canciones de Factotum.

Saludos, Doña Muerte

Todo parecía ir a peor. Conducía en medio de un atasco en la A5.  La lluvia golpeaba mi coche con la furia de los dioses. El reloj marcaba las 9:10 y yo tenía que fichar en el curro antes de las 9. Decidí llamar a mi jefe, pero el móvil parecía no tener cobertura. Decía “sin red”, o algo así… La manada de coches se movía unos segundos entre intervalos de dos o tres minutos. Yo me llamaba Mario y era uno entre los conductores de cientos de utilitarios en la carretera. Me pregunté quién sería el imbécil que permanecía a la cabeza del rebaño. Imaginé a un loco divirtiéndose entre los carriles. Maldito enfermo psicópata. Pensé que sería mejor relajarse un poco y puse la radio, buscando algo de música que consiguiese evadirme de la realidad. Sonó David Bustamante: el mundo estaba enfermo y no tenía remedio. Todos mis compañeros de la A5 lo sabían de alguna manera, pero solo podían intentar avanzar entrecortadamente.

Empezó a oler a quemado. Lo que me faltaba, seguramente el motor no aguantaría esto. Si apenas podía aguantarlo yo, mucho menos lo haría un Ford Escort de 17 años. De pronto noté cierto matiz de podredumbre que se mezclaba con el olor a chamusquina. ¿Un gato en el motor?

-¡Mierda!- grité.

-No es mierda, huele a muerte -me contestó una voz ronca y hueca.

Se parecía a mi voz, pero en mujer, y venía del asiento trasero. Miré en el retrovisor: solo mis ojos y lluvia. Giré el cuello y vi al espectro, si es que se le puede llamar así.  Enseguida la reconocí, como el que ve un rostro familiar que había olvidado. Era la mismísima Muerte. La Muerte accedió con cierta dificultad al asiento del copiloto.

-Vamos a ver, Mario… ¿A dónde vas?

-A… trabajar…- dije con miedo a que mi respuesta no le gustase.

-Ah, claro… Te veo un poco alterado, ¿hay algún problema?

Pensé que era una broma de mal gusto. Mi propia Muerte riéndose de mí.

-¿A ti qué te parece? No es el mejor día de mi vida- apagué la radio.

-¿Quieres decir que estás listo para morir? En eso puedo ayudarte.

 -Vamos, nadie lo está… ¿qué mierda de pregunta es esa? ¿la has sacado de un spaguetti western?

-Mario, cuando no quieras vivir yo puedo ayudarte a que dejes de hacerlo… llevo en esto toda tu vida.

-¿Pero por qué a mí? Vete a por mi vecino, es un facha con depresión.

-Idiota, no has entendido nada… yo solo trabajo para ti.

La Muerte cogió mi cigarro electrónico.

-¡¿Qué coño es esto?! –gritó. Sacó un paquete de Fortuna y me ofreció uno. Fumamos juntos bajo el estruendo de la lluvia golpeando el capó. La Muerte y yo reduciendo la suerte a cenizas.

-Mira amigo, he notado que últimamente te falta motivación.

Vi como los conductores de los demás vehículos yacían en la misma posición, mirando al vacío. Escuchando a Bustamante o a cualquier otro suministro tóxico.  Sentados sobre el asfalto.

El camión que circulaba detrás de mí empezó a pitar. Tocaba avanzar otros cinco metros.

-Ya pero no soy el único. Todo el mundo anda jodido. ¿No lo ves?

– Cierto, pero no voy a ponerme a juzgar a todo el mundo. Mira, todos ellos tienen a su propia Muerte.

Me fijé y era cierto. Una muerte en cada asiento trasero de cada coche. Las había de todo tipo: altas, bajitas, con pelo corto, flacas, gordas, niñas, ancianas…

-Menudo baile.

-¡Jajaja…!- rió mi Muerte. –Huele a podrido, ¿qué llevas en el maletero?

Recordé que no había sacado la compra que había hecho dos días atrás… No era mi Muerte lo que olía, era la muerte de los productos del súper, la muerte del consumo semanal.

– Llevo un kilo de judías verdes, chuletas de Sajonia, un kilo de peras, un pollo, yogures y una botella de vino Rioja. Además he comprado unas plantillas de zapato que amortiguan la pisada, son caras pero espero que merezcan la pena…

-Eres ridículo. Mira Mario, no te quiero engañar… Mereces la muerte.

La Muerte alargó su huesudo brazo y consiguió sacar la botella del maletero. La descorchó y me ofreció beber.

-Está prohibido, conservo todos mis puntos de circulación.- dije como intentando distraer un destino fatídico.

-¡Jajaja!- volvió a reír la muerte.- Me caes bien.

El camión volvió a pitar. Avancé de nuevo.

Poco a poco parecía aligerarse el tráfico, las detenciones eran mucho más cortas.

Mi Muerte y yo permanecíamos en silencio. Sentí lástima por la humanidad. Tan ridículos entre nuestros atascos y nuestros supermercados. Había tardado quince minutos en decidirme por las judías verdes y había pedido que me pesasen las chuletas de Sajonia dos veces por si acaso. Yo era un estúpido, más aún que el resto de conductores.

De repente estallé a reír. Todos allí con las manitas sobre el volante, hacia… ¡vete tú a saber dónde! ¡Jajaja! Me pareció una escena de lo más entrañable.

La fila de coches se detuvo en un frenazo espectacular. Vi cómo el camión al que precedía se abalanzó sobre mi pequeño ataúd de lata. La Muerte y yo nos miramos rápidamente. Ante mi miedo, la nada dentro de las cuencas de sus ojos…

Desperté con un fuerte dolor de cabeza. Seguía en la carretera, pero mi Muerte había desaparecido. Salí del coche a trompicones, y el otro conductor se había bajado del camión y venía gritando hacia mí. Emitía unos alaridos que traspasaban la locura. Como salido del infierno, apareció un pequeño coche amarillo llevándose al camionero por delante. Sus restos de hombre de mediana edad, quedaron esparcidos por el asfalto hasta que la lluvia volvió a dejar la calzada en su color habitual.

Mario Hitta

Dieciséis

Este tema ha vivido muchos botellones y ha sido cantado en ciertos estados lamentables. Imposible no pensar en mi vieja pandilla de amigos cada vez que canto esta canción. Es de las más antiguas del disco y me remite a mi juventud temprana. A todos mis amigos les ha tocado alguna vez hacerme de coristas y me gusta pensar que algo de ellos se ha quedado en la canción. Para escribirla me inspiré en nuestras noches por Huertas, cuando salíamos con grandes expectativas que normalmente se iban desinflando hasta el amanecer. Admito que tiene mucho de fantasía sexual adolescente y un poco de sucesos reales algo distorsionados, eso sí. Me parece que es un tema divertido producto de una época divertida. Está dedicado a todos ellos, saben quiénes son.

El lago de los cisnes

Esta canción se puede resumir en “no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes”. Habla de esa necesidad tan mezquina que tenemos a veces las personas de comparar siempre a nuestra pareja con la de la mesa de al lado. A veces, sin darnos cuenta nos dejamos arrastrar por lo que opina el vecino o el absurdo anuncio de Axe. La experiencia nos demuestra que es fácil caer en esas trampas y cuando nos arrepentimos ya no suele haber marcha atrás. Nos cuesta aceptar que no existen los príncipes azules ni las princesas disney, sólo gente que nos quiere y a la que queremos, con sus defectos claro, pero lo bonito es recorrer juntos el camino hasta llegar a aceptar al otro tal como es. A veces por partir en busca de un inexistente lago de los cisnes dejamos de lado lo que tenemos más cerca, incluso llegamos a pensar que es un pato, cuando suele tratarse de el único cisne verdadero de todo el lago.

Mujeres de vida alegre

Ésta es la única canción del disco cuya letra ha sido adaptada de otra canción original. Aunque no somos muy amigos de las versiones, sí nos gusta a menudo adaptar al español a autores de otras lenguas, como las que tenemos de Cohen. Suelo escribir estas canciones como un juego, para pasar el tiempo cuando ando escaso de ideas propias. Cuando se trata de George Brassens es un poco diferente por dos razones. Por un lado el gran respeto que me merece este autor, y por otro el nivel de exigencia que implica reproducir en otro idioma esas métricas y rimas tan precisas sin distorsionar demasiado el mensaje. Cuando hablamos de Brassens no deja de sorprenderme cómo canciones que fueron escritas hace más de 50 años, no sólo siguen de rabiosa actualidad, sino que aún, a estas alturas de la película, nos resultan altamente subversivas. Eso pensé cuando comencé con “La complainte des filles de joie” que es el tema que nos ocupa. Desde tiempos de Brassens, el tema de la prostitución y la problemática asociada sigue siendo un tabú que nadie parece querer atajar. Sólo a veces se pretenden establecer tímidas medidas, generalmente salpicadas de altas dosis de hipocresía y moral judeocristiana. Mientras tanto la parte débil, las prostitutas, siguen siendo pasto de las mafias que las explotan, sin ninguna cobertura social, y teniendo que esconderse para ejercer su trabajo. En fin, que estamos en el siglo XXI y no hemos avanzado hacia una situación más razonable. Quizás si en lugar de perseguir y poner trabas a la gente que trata de buscarse la vida se ofrecieran alternativas y simplemente se dejara en paz a aquellas que libremente hayan decidido dedicarse a ello (que también las hay) el problema sería un poco menor. Pero será difícil mientras nuestros gobernantes sigan teniendo la cabeza y la entrepierna llenas de prejuicios.

Mi primer amor

Esta semana le toca a “Mi primer amor”. Es la canción que abre el disco y sin duda una de las más melancólicas, una amiga me confesó que había llegado a llorar escuchándola. Pretende ser un retrato de otra época aparentemente más feliz. Tiempos de andar tomando el sol por los parques sin horarios ni cortapisas, con esa ingenuidad que espanta las responsabilidades. Y el amor que es especial por el único motivo de ser el primero, uno no sabe todavía lo que se viene encima, no lleva una armadura de clavos ni un cuchillo entre los dientes. Entonces no importa si la otra persona está un poco loca, simplemente confiamos, como náufragos, libres como deberían ser siempre los hombres y las mujeres. Luego la vida te va endureciendo, te llevas hostias y descubres que sólo en el cine ganan los buenos. Que la realidad no es tan simple y que el final feliz hay que inventárselo. En la canción se expresa esta revelación hacia el final cuando atronan las guitarras eléctricas y el contundente “A la mierda por primera vez” que deja entrever que habrá más veces, y que todas repetirán el ciclo “tuve amor, tuve miedo y a la mierda”. Supongo que la gracia de las relaciones también es ésa, volverse a emocionar casi tan intensamente para luego tropezar siempre con idénticas piedras. Al fin y al cabo, ya lo dijo Raffaella: “En el amor todo es empezar”.

Ladrones

Recibir la llamada del repartidor de Correos y verle entrar con esas preciosas cajas de cartón que contenían nuestro disco ha supuesto uno de los momentos más felices de mi vida. Nunca me he sentido más orgulloso de mi nombre que cuando el tipo gruñó “firme aquí”. Esta primera generación de canciones se merecía un formato a la altura y es un milagro que lo hayamos conseguido con creces, dada nuestra falta de medios y dispersión natural.

Pero empecemos por lo obvio, para nosotros tener un disco significa que por fin podemos ponerle cara a lo que llevamos haciendo los últimos años. Que si humor o poesía, que si acústico o eléctrico, que si cerveza o cubata… Pues ahí está, sea lo que sea, ahí está.

Los amigos que ya lo han escuchado nos han transmitido muy buenas sensaciones. Lo mejor que podemos decir nosotros de “canciones de amor y/o sexo” es que nuestro trabajo queda perfectamente representado (salvo los matices propios del directo, obviamente). Podéis creerme cuando digo que estamos más que satisfechos (si no fuera así no escribiría un post como éste).

Y éste, es el primero de una serie donde voy a contaros lo que significa para mí cada tema y por qué hemos decidido que esté. Esta semana le toca a “Ladrones”.

“Ladrones” es la única canción con temática explícitamente política del disco. Todas nuestras letras parten de una experiencia personal que nos afecta en un sentido más o menos profundo. La gravedad del trance que España está atravesando ha llegado a afectarnos de tal manera que nos parecía ineludible volcar nuestra opinión al respecto sin eludir nombres ni apellidos. Compuse la canción en dos o tres tardes intensas mientras se sucedían los escándalos de corrupción en el televisor. Traté de recoger la sensación de impotencia y de rabia que muchos sentimos, al ver cómo nos roban literalmente y se van de rositas. Lo difícil fue llevar este tema tan preocupante a nuestro terreno, al estilo Factotum Madrid Le escribí a Mario unos versos para que los cantara con la voz de Rajoy. Javi captó enseguida que se trataba de un tema muy rock y que pedía distorsión en las guitarras eléctricas. Después de unos cuantos ensayos interrumpidos por las risas, conseguimos que fuera sonando hasta dejarlo tal y como está en el disco. No es sólo un grito de protesta contra los políticos y gente del poder, también es una llamada a la acción contra quien se aprovecha de la desgraciada situación para medrar empeorando aún más las cosas. Somos más de seis millones y ellos sólo unos ladrones.

¡Presentamos un CD!

Presentamos un CD.
Presentamos los motivos
para en público dar fe
de que aún estamos vivos,

de que, canción a canción,
se afinaron las guitarras
y las canciones de marras
resultaron lo que son.

Doce relatos más doce
pensamientos inconexos.
Doce amores, doce sexos
donde se nos reconoce.

Donde priman las preguntas
y escasean las respuestas,
y las rimas tienen puntas
retorcidas como estas.

Donde suma cuanto resta
mi palabrería fácil,
esa mano acorde y grácil
que nos echa “El hombre-orquesta”.

Solo queda daros gracias
por reírnos las desgracias
y aplaudir con buenos modos.

Nos veremos donde sea*.
Los Factotum os desean
mucho amor y/o sexo a todos.

*En El Rincón del Arte Nuevo el viernes 31 de octubre.

¡A falta de un tema para acabar el disco!

Aunque últimamente parezca que estamos de retiro espiritual seguimos en activo. No hemos dejado de producir, lentos pero seguros. ¿El resultado? (redoble de tambores…) ¡¡¡El disco!!! Pues sí, nuestras cacareadas Doce canciones de amor y/o sexo se encuentran ya en fase de postproducción, a falta de un solo tema. Nuestra intención es darle una maquetación bonita y cuidada pero en las próximas semanas podría estar acabado…

Esta tarde por primera vez he hecho el ejercicio de escuchar todas las canciones del tirón y por el orden en que irán en el disco. Me he sentido como un rey: lleno de orgullo y satisfacción.

No, en serio, he estado recapitulando todo lo que nos ha supuesto este pequeño periplo musical que comenzamos hace unos años, primero los dos hermanos y luego con “Javi Hombre-orquesta”. Sin olvidar nuestros comienzos como Pantagruel.

Nuestro amigo Santy Pérez fue quien nos animó a presentar en público nuestras primeras canciones.

Han sido muchas horas de guitarreo, de wordreference y diccionario de rimas, muchos enfermizos debates alrededor de una palabra de más o de menos dentro de un verso. Y después a ensayar, a estrenar y a descartar en la mitad de los casos. Nos hemos pegado algún batacazo y hemos tenido altibajos,  crisis de autoestima, y hasta peleas. Hemos palmado pasta y probablemente hecho el ridículo más de una vez (eso se nos da de maravilla).

El padre Carrasco no logró consumar el exorcismo el día de Halloween en El Rincón.

¿Qué conclusión saco? Pues que no cambiaría por nada del mundo todas las experiencias que he tenido la oportunidad de vivir con vosotros, nuestros amigos. Los que nos apoyáis y los que creéis en nosotros, los que simplemente habéis sonreído escuchándonos, mil gracias por estos años de diversión.

¿Y ahora qué? Creo que hablo en nombre del grupo si digo que nos encontramos con más fuerzas que nunca para seguir compartiendo grandes momentos. Siento este disco como un pequeño testimonio de esta primera etapa y un punto de inflexión para seguir creciendo hacia la vida misma. Doce canciones rigurosamente filtradas que creo que representan lo mejor que hemos hecho, lo que no sé si es mucho decir, pero ahí están para que juzguéis, este disco es vuestro.

Hemos decidido regalaros nuestro trabajo, os pertenece por derecho. Dicen que lo que es gratis no se valora pero vosotros nunca nos habéis cobrado, aunque hubiésemos estado encantados de pagaros muchas noches.

¡Mil gracias!

Eso sí, sólo os pedimos una cosa que es muy importante… ¡escuchadlo, por favor! ¡Preferiblemente una y otra vez, hasta que os sangren los oídos! Y después, si os ha gustado difundidlo todo lo que podáis, mandádselo a vuestros amigos, colgadlo por las redes, dadle likes y mierdas de esas, en definitiva hablad siempre como que somos la hostia, no os cortéis. Y si no os mola, no hace falta que mintáis, simplemente decid que preferís guardaros vuestra opinión al respecto e instad a la gente a que lo escuche por sí misma, si puede ser en directo mejor.

En fin, chicos, seguiremos informando, ¡próximamente habrá buenas noticias…!

Las 5 lecciones más importantes que me ha dado la vida a mis 27

Hoy me he levantado un poco Freud y me he propuesto psicoanalizarme. Nunca es mal momento para hacer balance. He recopilado los principales cinco principios que soporta mi escasa experiencia vital. A lo mejor a alguien le interesa. Ahí van cinco auto-consejos en clave de coach que trato de no soslayar en mi día a día.

  1.  Sólo tú eres responsable de tus sentimientos

Le puedes dar las vueltas que quieras, pero esto es así, juégalo en tu ventaja. Conviértete en un riguroso gestor de tus emociones. En otras palabras, contrólate, ten calma, no seas reactivo. No eches la culpa a tus amigos cuando te
decepcionen (porque lo harán), date cuenta de que es una fantasía suponer que todo el mundo tiene que tratarte bien siempre. Encájalo con comprensión y empatía. En lugar de rabietas infantiles,
valora todo lo bueno que te den como un “extra”, no lo des por sentado. Esto también vale para cuando se echan novi@ o quedan contigo menos de lo que te gustaría. Agradece y exprime el tiempo que te conceden, quédate con lo que te aportan y luego déjales marchar sin rencor. Y no intentes cambiarles, no lo conseguirás…

    2.  Duda constantemente de todo, hasta de dudar

A veces es liberador aceptar que honestamente uno no tiene ni puta idea de lo que va la cosa. Ser voluble te hará sentir ingrávido. Mantente en un “relativismo relativo”, ten principios pero asegúrate de revisar su vigencia periódicamente. Si necesitas algún asidero espiritual para dar sentido a tu vida, sé preferiblemente agnóstico o politeísta, mejor eso que creer que hay sólo un dios verdadero y que es precisamente el tuyo. La duda te hará fluir con el mundo caótico en que vives. La inmensa mayoría de las cosas que te salen mal dependen de tantos factores que es absurdo sentirse culpable. Así que huye de las simples relaciones causa-efecto. Si tienes malos rollos en el trabajo no quiere decir que seas un inepto, si tu novia te ha dejado no es porque seas un desastre de tío… Defiéndete de tus propias certezas y verás que las demás no suponen una verdadera amenaza.

   3.  Cuidado con las tendencias que imponen los medios

 Toda la maquinaria del capitalismo funciona para que te sientas triste: el anuncio sobre la caída del cabello, las pop-ups de esta web, Jorge Javier Vázquez hablando de la nueva novia de Paquirrín… No entres en su juego. ¡Sorpresa! No necesitas un coche más caro, unas tetas más grandes, tener sexo todos los días, un puto i-phone 4, un novio más guapo… Lo más parecido al nirvana debe ser llegar a la conclusión de que la moda que te ofrecen te es tan ajena como la del alargamiento de cuello que se da en algunas tribus de Birmania.

   4.  Ríete de todo porque nada importa nada

 El sentido del humor será tu mejor aliado para distanciarte de las agresiones del medio. Ríete sin miedo, lo de menos es de qué, eso sí, empieza por ti mismo. No te tomes en serio, repasa las miserias de tu mente y de tu cuerpo y date cuenta de lo gracioso que resultas. Tus defectos te hacen único y son tan cómicos que cuando hayas acabado te sentirás más ligero. Si intentan hacerte daño estarás preparado para responder con una sonora carcajada.

   5.  Pelea por tu sueño

 No es obligatorio tener un sueño, pero si de verdad sientes que tienes un sueño pelea hasta el final. No dejes que nada ni nadie te desilusione. Crea tu propio ecosistema y mantente semipermeable al mundo exterior. Escúchales, pero desconfía tanto de los aplausos como de las críticas. Compite sin piedad pero sólo contra ti mismo y mantente alerta, pues siempre está el peligro de convertirse en un coñazo. Puedes evitarlo si recuerdas que no eres especial ni cagas oro. Trabaja todo lo que puedas (ten en cuenta que siempre será menos de lo que debas). Céntrate en lo que tienes delante, no seas la lechera del cuento. Sobre todo disfruta del camino, pásalo bien, deja que te enriquezca lo que haces, acepta que tienes muy pocas probabilidades de sacar algo más que eso de tu proyecto, así que más te vale disfrutar.

Y eso es todo. Al final me quedó un poco rollo libro de auto-ayuda. Ahora sólo me falta llevarlo a efecto. ¡Hasta otra!

Análisis poco riguroso y sacrílego de un clásico de Leonard Cohen (I)

Para pánico de los puristas una de las cosas que más me divierte en el mundo es adaptar clásicos de Leonard Cohen, uno de mis artistas favoritos, un maestro. Su grandeza para mí es tal, que cualquier intento de acercamiento a su obra y no digamos de manipulación, supone una cierta transgresión, como si bastase hablar de ello un poco a la ligera para convertirse en un provocador loco. Siento la tentación de lo que está prohibido. ¡Leonard Cohen HIJO DE PUTA! dice Ignatius Farray.

Perdona… no te he oído bien ¿qué me has llamado?

En fin, que hay algo que me empuja a sumergirme en esas letras profundas y oscuras, en esos versos rigurosos y certeros como flechas, para llevármelo todo a mi terreno y ver qué sale.

La canción que os presento hoy se llama “One of us cannot be wrong” (la tenéis al final del párrafo), que yo he traducido como “Todos no podemos estar equivocados”. Es muy complicado saber de qué nos habla concretamente la letra, pues como siempre hace este hombre, nos cuenta un millón de cosas a la vez, y podría pasarme el blog entero dándole vueltas al tema en un alarde de frikismo sin parangón. Pero tranquilos, no lo haré, os contaré sólo la interpretación más superficial que es en la que se basa mi adaptación al español (podéis escucharla más abajo).

Es la historia de un hombre abandonado al que todo le recuerda a la persona amada. Aparecen tres personajes que  le demuestran al fin y al cabo que no puede vivir sin ella, éstos son el doctor, el santo y el esquimal. Creo que se refiere a ellos con el título, es decir, alguno no puede estar equivocado, alguno estará en lo cierto en lo de que no puedo vivir sin ti… O algo así.

Pero vamos por partes. La canción empieza con el personaje principal jodido porque le han dejado, yo me lo imagino tirado en su cuarto y rezando para que vuelva la persona amada:

  • Original: I lit a thin green candle, to make you jealous of me.
  • Traducción: Encendí una delgada vela verde, para hacerte sentir celosa
  • Adaptación: Puse un altar en mi cuarto por que volvieras a mí.

Sin embargo todo sale mal, y por más que rece sólo acuden los mosquitos. Por motivos de la rima yo meto a un lagarto que repta por la pared (¿?).

  • O: But the room just filled up with mosquitos, they heard that my body was free.
  • T: pero la habitación se llenó de mosquitos que habían oído que mi cuerpo estaba libre.
  • A: Vi en la pared un lagarto, pero a ti no, no te vi.

A continuación Cohen introduce algunas metáforas muy visuales que nos indican la desesperación del personaje que se pone a hacer cosas raras con los objetos que de ella quedan en su casa, como meter polvo en sus zapatos. Yo digo que busca entre sus cosas hasta que ordena el cajón. Me hace gracia esa aparente contradicción, buscó tan desesperado que llegó a ordenar las cosas sin darse cuenta, jeje. Bueno, igual es una gilipollez, no digo que no.

  • O: Then I took the dust of a long sleepless night and I put it in your little shoe.
  • T: Entonces tomé el polvo de una larga noche sin sueño y lo puse en tu zapatito,
  • A: Así que busqué entre tus cosas mi fe hasta ordenar el cajón

El prota sigue con su fetichismo y literalmente “tortura el vestido”. Yo soy algo menos hardcore y simplemente lo tiendo y miro a través. Queda claro que lo que vamos a escuchar a partir de aquí es la visión de un hombre del mundo a través del vestido de la amada.

  • O: And then I confess I tortured the dress you wore for the world to look through.
  • T: luego confieso que torturé tu vestido para que el mundo mirara a su través
  • A: e incluso tender tu vestido por ver tu alma a través de algodón.

Entra en escena el primer personaje, el doctor, yo supongo que debe tratarse de un psiquiatra o un terapeuta, que le recomienda olvidarla.

  • O: I showed my heart to the doctor: he said I just have to quit.
  • T: Le mostré mi corazón al doctor: Él dijo que tenía que desistir
  • A: El terapeuta aconseja que te abandone sin más.

Sin embargo, el prota descubre que el doctor está aún peor que él, tanto que escribe el nombre de ella en la receta, en mi versión directamente digo que “me pone enfermo”, con el doble sentido de que me cabrea y agrava mi enfermedad.

  • O: Then he wrote himself a prescription, and your name was mentioned in it!
  • T: Luego el mismo escribió una receta y tu nombre estaba mencionado en ella.
  • A: Me pone enfermo, no deja de preguntar dónde estás.

El prota le ha contagiado su mal al doctor que va empeorando. Cohen sugiere que se obsesiona con el tema y se vuelve loco, yo que se pone muy enfermo.

  • O: Then he locked himself in a library shelf with the details of our honeymoon,
  • T: Luego se encerró con llave en una biblioteca con los detalles de nuestra luna de miel
  • A: Hablar de los dos le produce tal tos y malestar general

Al final, su consulta se arruina o ingresa en el hospital. Dos maneras de decir que acaba fatal quien se suponía que estaba ahí para curar a nuestro héroe.

  • O: I hear from the nurse he’s gotten much worse and his practice is all in a ruin.
  • T: y he oído a la enfermera que se ha puesto mucho peor y su consulta está arruinada
  • A: que corre el rumor de que si va a peor ingresará en su hospital.

Aparece en escena el segundo personaje, un santo. Estos personajes son muy comunes en Cohen, los santos y los sabios, yo he sido mucho más prosaico y he puesto a un exnovio, que también dan cosica.

  • O: I heard of a saint who had loved you, so I studied all night in his school.
  • T: Oí hablar de un santo que te había amado, estudié toda la noche en su escuela
  • A: Y pedí ayuda a tu exnovio, dijo encontrarse bien ya,

En los siguientes versos Leonard sigue brillante y yo con mi prosaísmo.

  • O: He taught that the duty of lovers is to tarnish the golden rule.
  • T: Él pensaba que el deber de los amantes es empañar la regla de oro
  • A: y que el dolor como es obvio en unos meses se va.

El santo resulta ser otro fraude, como el doctor, y esta vez su final es aún más dramático, se suicida en la piscina. En mi caso se tira al metro de sol. ¿Quién no ha fantaseado con un destino así para los ex de su chica…? Vale, solo yo.

  • O: When I was sure that his teachings were pure he drowned himself in the pool.
  • T: y cuando estuve seguro de que sus enseñanzas eran puras se suicidó en la piscina.
  • A: Y cuando entendí que tal vez era así, se arrojó al metro de sol.

El exnovio daba muchos consejitos pero él mismo seguía hasta las trancas, además por si no había quedado claro, resulta que su fantasma o su biografía póstuma nos lo confirma. ¿Nunca os han venido a dar consejos amorosos gente con una desastrosa vida sentimental? No me jodáis, esto no sólo me pasa a mí.

  • O: His body is gone but back here on the lawn his spirit continues to drool.
  • T: Su cuerpo se ha ido pero aquí sobre el césped su espíritu continúa babeando
  • A: Dejó escrito en su biografía que tú le haces perder el control.

Y vamos con el último personaje, el esquimal, un hombre recio que aguanta temperaturas de veinte grados bajo cero. ¿Sucumbirá también? Veremos que sí.

  • O: An Eskimo showed me a movie he’d recently taken of you:
  • T: Un esquimal me enseñó una película que había tomado recientemente de ti
  • A: Miro tu foto y sonrío, eres preciosa y fatal,

Bueno, Cohen empleó una película, yo una fotografía, el caso es que el pobre esquimal la ve y se congela. Me parece una metáfora muy bonita, un esquimal se congela al ver a la chica, es una muestra del gran poder que ejerce la mera imagen de su belleza.

  • O: the poor man could hardly stop shivering, his lips and his fingers were blue.
  • T: El pobre no podía dejar de temblar, sus labios y sus dedos estaban morados.
  • A: Casi se muere de frío cuando la vio un esquimal.

Claro, es que ella estaba desnuda.

  • O: I suppose he froze when the wind took your clothes he just never got warm
  • T: Supongo que se congeló cuando el viento se llevó tu ropa y nunca se calentará
  • A: Y tú sin el último velo de tul, él congelado y azul.

Aquí yo hago un pequeño cambio. Al repetir el estribillo sustituyo el esquimal por la primera persona singular, para indicar que en el fondo es el mismo personaje, de hecho, todos los que aparecen son proyecciones de la mente enferma del protagonista. La canción acaba con el héroe derrotado rogando a la chica para que abra las puertas de esa cruel tormenta de hielo que ha levantado en su contra.

  • O: But you stand there so nice, in your blizzard of ice, oh please let me come into the storm.
  • T: Pero tú permaneces tan linda en tu ventisca de hielo, por favor, déjame entrar en la tormenta.
  • A: Temblando de amor como un espectador de tu glacial resplandor. Déjame entrar por favor.

Y esto ha sido todo. Espero no haberos cabreado más de la cuenta. Podéis dar vuestra propia interpretación en los comentarios. ¡Hasta la próxima!