El lago de los cisnes

Esta canción se puede resumir en “no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes”. Habla de esa necesidad tan mezquina que tenemos a veces las personas de comparar siempre a nuestra pareja con la de la mesa de al lado. A veces, sin darnos cuenta nos dejamos arrastrar por lo que opina el vecino o el absurdo anuncio de Axe. La experiencia nos demuestra que es fácil caer en esas trampas y cuando nos arrepentimos ya no suele haber marcha atrás. Nos cuesta aceptar que no existen los príncipes azules ni las princesas disney, sólo gente que nos quiere y a la que queremos, con sus defectos claro, pero lo bonito es recorrer juntos el camino hasta llegar a aceptar al otro tal como es. A veces por partir en busca de un inexistente lago de los cisnes dejamos de lado lo que tenemos más cerca, incluso llegamos a pensar que es un pato, cuando suele tratarse de el único cisne verdadero de todo el lago.

Anuncios

Mujeres de vida alegre

Ésta es la única canción del disco cuya letra ha sido adaptada de otra canción original. Aunque no somos muy amigos de las versiones, sí nos gusta a menudo adaptar al español a autores de otras lenguas, como las que tenemos de Cohen. Suelo escribir estas canciones como un juego, para pasar el tiempo cuando ando escaso de ideas propias. Cuando se trata de George Brassens es un poco diferente por dos razones. Por un lado el gran respeto que me merece este autor, y por otro el nivel de exigencia que implica reproducir en otro idioma esas métricas y rimas tan precisas sin distorsionar demasiado el mensaje. Cuando hablamos de Brassens no deja de sorprenderme cómo canciones que fueron escritas hace más de 50 años, no sólo siguen de rabiosa actualidad, sino que aún, a estas alturas de la película, nos resultan altamente subversivas. Eso pensé cuando comencé con “La complainte des filles de joie” que es el tema que nos ocupa. Desde tiempos de Brassens, el tema de la prostitución y la problemática asociada sigue siendo un tabú que nadie parece querer atajar. Sólo a veces se pretenden establecer tímidas medidas, generalmente salpicadas de altas dosis de hipocresía y moral judeocristiana. Mientras tanto la parte débil, las prostitutas, siguen siendo pasto de las mafias que las explotan, sin ninguna cobertura social, y teniendo que esconderse para ejercer su trabajo. En fin, que estamos en el siglo XXI y no hemos avanzado hacia una situación más razonable. Quizás si en lugar de perseguir y poner trabas a la gente que trata de buscarse la vida se ofrecieran alternativas y simplemente se dejara en paz a aquellas que libremente hayan decidido dedicarse a ello (que también las hay) el problema sería un poco menor. Pero será difícil mientras nuestros gobernantes sigan teniendo la cabeza y la entrepierna llenas de prejuicios.

Mi primer amor

Esta semana le toca a “Mi primer amor”. Es la canción que abre el disco y sin duda una de las más melancólicas, una amiga me confesó que había llegado a llorar escuchándola. Pretende ser un retrato de otra época aparentemente más feliz. Tiempos de andar tomando el sol por los parques sin horarios ni cortapisas, con esa ingenuidad que espanta las responsabilidades. Y el amor que es especial por el único motivo de ser el primero, uno no sabe todavía lo que se viene encima, no lleva una armadura de clavos ni un cuchillo entre los dientes. Entonces no importa si la otra persona está un poco loca, simplemente confiamos, como náufragos, libres como deberían ser siempre los hombres y las mujeres. Luego la vida te va endureciendo, te llevas hostias y descubres que sólo en el cine ganan los buenos. Que la realidad no es tan simple y que el final feliz hay que inventárselo. En la canción se expresa esta revelación hacia el final cuando atronan las guitarras eléctricas y el contundente “A la mierda por primera vez” que deja entrever que habrá más veces, y que todas repetirán el ciclo “tuve amor, tuve miedo y a la mierda”. Supongo que la gracia de las relaciones también es ésa, volverse a emocionar casi tan intensamente para luego tropezar siempre con idénticas piedras. Al fin y al cabo, ya lo dijo Raffaella: “En el amor todo es empezar”.